Cuando se trata de tomar decisiones inteligentes en proyectos de construcción o infraestructura, no solo el costo es importante, también lo es el impacto ambiental. Por eso, la tubería de segunda mano, también conocida como tubería recuperada, está ganando terreno en industrias que buscan eficiencia sin comprometer la calidad ni el planeta. En este blog descubrirás por qué esta opción puede marcar la diferencia en tus proyectos.
El costo de la tubería recuperada puede ser entre un 30% y 60% más económico que el de la tubería nueva. Esto permite liberar recursos para otras áreas del proyecto o invertir en mayor volumen de material.
Para proyectos de corta duración, como obras civiles o cimentaciones temporales, invertir en tubería nueva puede ser innecesario. La tubería recuperada ofrece el mismo rendimiento a un menor precio.
Al estar en existencia inmediata, se eliminan demoras por fabricación o importación, lo que acelera el inicio del proyecto y reduce costos logísticos.
Reutilizar tubería evita que toneladas de acero terminen como chatarra, contribuyendo a una economía circular.
La fabricación de nueva tubería implica extracción de materia prima, consumo de energía y transporte. Al reutilizar tubería existente, se disminuyen considerablemente las emisiones de CO₂.
Cada metro de tubería recuperada representa menos consumo de minerales, agua y energía, ayudando a preservar los recursos para futuras generaciones.
La versatilidad de la tubería recuperada la hace útil en diversos sectores sin sacrificar rendimiento.
La tubería recuperada es más que una alternativa económica: es una decisión consciente, eficiente y responsable. Si buscas optimizar recursos sin descuidar la calidad ni el planeta, esta opción es para ti.
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