Una de las preguntas más comunes sobre la tubería recuperada es:
“¿Es realmente segura para mi proyecto?”
La respuesta es sí, siempre y cuando provenga de un proveedor profesional y pase por un proceso riguroso de inspección y reacondicionamiento.
En este blog te explicamos paso a paso cómo se garantiza la calidad de la tubería recuperada y qué debes tener en cuenta al elegir un proveedor.
El reacondicionamiento es el proceso mediante el cual una tubería usada se recupera, limpia y verifica para asegurar que pueda ser utilizada de nuevo con total funcionalidad y seguridad.
Este proceso incluye varias etapas que son clave para su confiabilidad:
Antes de cualquier evaluación técnica, la tubería se somete a:
Esto permite detectar defectos ocultos y preparar la tubería para pruebas más detalladas.
Se realiza una revisión minuciosa para identificar:
Aquí se seleccionan las piezas que cumplen con los estándares del proveedor y se descartan las que no.
En algunos casos, la tubería puede requerir:
Este paso permite adaptar la tubería a nuevas aplicaciones sin comprometer su integridad.
Las pruebas pueden incluir:
El objetivo es confirmar que la tubería puede soportar condiciones similares a las de una tubería nueva.
Una vez aprobada, la tubería se clasifica por tipo, uso y grado de resistencia, lo que facilita al cliente elegir el producto adecuado según sus necesidades (estructural, hidráulico, agrícola, etc.).
Para garantizar que la tubería recuperada sea segura y funcional, elige proveedores que:
Aquí cada pieza pasa por un proceso certificado y está lista para ser usada con total seguridad. La tubería recuperada, bien procesada, es tan funcional y segura como una nueva. Lo importante es saber cómo fue reacondicionada y quién la ofrece. Con el proveedor correcto, puedes tener la tranquilidad de usar un producto confiable, económico y sostenible.
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